¿Quiénes somos? (II)

No sé si os confundo con tantos temas abiertos. Pero, en el fondo, ¿nos somos caminos abiertos que no se acaban nunca?. Sigo con el de la cuestión de ¿quiénes somos?, o sea de la naturaleza humana. Primero os comento lecturas. Un par en concreto. Una de Steven Pinker La tabla rasa, si no lo quereís leer aquí teneís una reseña; su punto de vista es el de la psicología evolucionista. Lo leí porque me había gustado otro suyo, Cómo funciona la mente, que me costó mas de leer, y que está rodeado de controversia; ambos textos son densos, completos y bien elaborados, puedes estar o no de acuerdo con él, pero vale la pena leer alguno si tienes tiempo. Otra lectura interesante, es de Jesus Mosterin, supongo que lo conoceís más por el País; tiene uno titulado la naturaleza humana, que es muy descriptivo, detallado y fácil de leer (lo que es de agradecer) donde trata muchos temas, con amplias referencias, citas y curiosidades. Os lo recomiendo si quereís introduciros en esta profunda cuestión.

Pero os anticipo que ni uno ni otro satisfarán el deseo de obtener una respuesta a la pregunta. No la hay. Pero nos ayudan a comprender mejor lo que somos. Es una aproximación a través de la psicología, la filosofia o la biologia, al igual que puede haber otra a través de la física cuántica o la neurología. Hay que ir sumando enfoques. Faltarán algunos, la visión estética, la cómica(¿por qué no?), la religiosa, la esotérica, etc. cuantas más haya mejor. Esa es mi recomendación. No os quedeís con una en concreto, por muy buena que sea, o por muy completa que la creaís.

Estamos en un laberinto, y hay dos formas de salir. Buscar hasta encontrar la salida, al alcance de muy pocos, o buscar un atajo. También nos podemos conformar y quedarnos dentro. Pero si elegimos el atajo, elegimos algo que nos causará dolor. Y no lo digo yo, lo han dicho otros con anterioridad. (continuará)

Modelar la mente (II)

Un breve apunte como continuación de uno anterior. Casualmente en un programa de redes de la 2, sobre divulgación científica, oí a Rob Roser, psicólogo e investigador de la universidad de Portland que usa métodos como el yoga y la meditación para alumnos y profesores, como se dice en el video, decir lo siguiente: “podemos modelar la mente y el cerebro con nuestro comportamiento” (más o menos al final de la entrevista, sobre el minuto 28 del video).

Sungazing (II)

Prosigo con el fascinante tema del Sungazing. Hace tiempo leí en un libro de T. Khun sobre la revolución copernicana (¡qué vicio el de leer!) lo siguiente :
La identificación simbólica del sol con Dios está presente en la literatura y arte del Renacimiento. Un ejemplo es el “Liber de sole” de Marsilio Ficino, autor neoplatónico del siglo XV: “Nada revela más plenamente la naturaleza del Bien [que es Dios] que la luz del sol … El Bien se esparze a si mismo por todo lugar endulzando y seduciendo a todas las cosas. No actua por obligación sino por el amor que lo acompaña. Este amor atrae de tal forma a todo objeto que acaban por abrazar libremente el Bien …”

Copérnico se apoya en esa tradición para argumentar su cosmologia, donde el sol es el centro del Universo “En verdad algunos le han llamado la pupila del mundo, otros el Espíritu del mundo, otros, por fin, su Rector. Trimegisto le llama el Dios visible; la Electra de Sófocles, el omnividente. De este modo, el sol, como reposando sobre un trono real gobierna la familia de los astros que le circundan”. Y Kepler dice, “.. volvemos al sol que, en virtud de su dignidad y poder, es el único ser al que parece convenir el papel de digna morada del propio Dios …”

Está resumido, para no aburriros. Por cierto Marsilio Ficino vuelve a estar de moda, se han reeditado sus cartas, y en algunas webs esotéricas se le menciona mucho.

Solo añadir, que los descubrimentos astrónomicos, el desarrollo de la ciencia, la pérdida de peso del neoplatonismo, hacen que éste simbolismo pìerda protagonismo en la filosofía y posteriormente se relegue a algunos escritores; pero podeís ver que nuestra tradición occidental no es ajena al mismo. En el esoterismo y creencias asociadas se mantiene vivo, como en una presentación que me pasó MGB.

Mi propuesta de sungazing es más simple, asistir a la salida y puesta de sol como un reencuentro con la naturaleza, el ciclo cotidiano de la vida, origen y fin de cada día; es fácil hacerlo ahora en invierno, incluso en la oficina. Otro tema es como entrelazarla con la meditación si lo usamos como imagen integradora, lo dejo para otro día.

¿Quiénes somos?

Antes de seguir con el apasionante tema de la Muerte, me detengo para reflexionar sobre lo que somos en realidad. La pregunta así hecha la tomo prestada del libro, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de O. Sacks (tiene una página web). Me llamó poderosamente la atención el caso del hombre que no tenía memoria inmediata, que no se acordaba de nada de lo que acaba de hacer o decir, y cuyo cerebro elaboraba o recreaba versiones a las preguntas que se le hacían; ¿qué somos realmente?, se acaba preguntando Sacks, dejando la cuestión en el aire.

Eso me traslada a la cuestión de lo que significa el Tiempo. A lo que llamamos pasado o futuro, es en realidad a entidades innexistentes. Lo único que realmente existe es el momento presente, el aquí y el ahora del budismo; el antes, no existe, y el después, tampoco. Luego, ¿qué somos?, también quiere decir, ¿qué somos en el Ahora?.

El espacio-tiempo de la Teoría de la Relatividad explica los hechos que se observan en el Universo, y asimila el tiempo a una dimensión más del mismo. Pero, ¿y si nuestro Universo no fuera único?, ¿y si hubieran otros Universos?, ¿tendría el tiempo el mismo sentido o no lo tendría?…

Enlazo el tema con otro libro, que me ha influido bastante en la deriva que han tomado mis reflexiones. Es de D. Deutsch, y se llama, La estructura de la Realidad (The fabric of Reality); digno de leer, aunque no os guste ni la física, ni las matemáticas. Voy al grano de lo que os quiero contar, porque el tema da mucho de si. El hombre me convenció de que la hipótesis del multiuniverso era la mas verosímil de todas las hipótesis o interpretaciones que se han hecho sobre los extraños resultados de la física cuántica, de la que sin duda habreís oído hablar fuera de contexto, sobretodo si habeís leído o visto el famoso documental ¿Y tú que sabes?. Pero quiero dejarlo para otro día.

¿A dónde nos conduce el tema de la existencia propia, de la realidad cognoscible, del concepto de individuo?. ¿Está todo vinculado de alguna manera?. Cuando me planteo todos éstos interrogantes, el lío es monumental; existimos en un tiempo y lugar, y cuando decimos que dejamos de existir, ¿qué queremos decir?. Pero sino sé la respuesta al primer interrogante, no puedo contestar a éste último. Y cuando digo, ¿qué somos en el Ahora?, estoy diciendo ¿qué somos en el espacio-tiempo?. Luego la ciencia abraza a la filosofía, o al menos así lo veo. La ciencia solo me da algunas respuestas concretas (que pueden cambiar en función de nuevos descubrimientos), y lo tengo que vincular o basar con el resto de ideas que cubren las lagunas del pensamiento sino estaría equivocado. (Continuará)

Representaciones de la Muerte (III)

La persepectiva antroplógica es fascinante. Hace tiempo leí un libro de Edgar Morin, un conocido pensador francés, titulado El hombre y la muerte me llamó la atención cómo abordaba sin tapujos todo tipo de creencias, incluidas el espiritismo, desde las sociedades arcaicas hasta las actuales; en su planteamiento la conciencia de la muerte lleva a elaborar un rechazo de la misma, y así aparecen las ideas de
resurrección y de inmortalidad, que según él llevan a dos mitos principales, el de la supervivencia del doble y el de la muerte como renacimiento.

El rechazo se ha plasmado en conceptos como sueño, viaje, entrada en la residencia de los antepasados, y el del doble en los de espectro corporal, sombra, fantasma, etc. Aquí sigue una larga discusión antropológica y biológica, sobre las prácticas asociadas al horror del cadáver, cremación, canibalismo, embalsamamiento, entierro alejado, etc. y el significado y contradicción que lleva todo el proceso.

Pero lo que os quiero contar, tiene que ver con dos ideas, en parte que me comen el coco desde que lo leí, el tema de la relación del individuo con la especie, y la supervivencia de ésta como realidad, y la pérdida de la individualidad.

Creo que al final dice algo así, “sobrevivimos en los otros”, es decir nuestra surpevivencia se traslada a lo común, a lo global, al conjunto, a la idea de que la humanidad es la que sigue, de que somos todos parte de un mismo todo, de la hermandad que nos une, aunque tal vez sea desde una perspectiva más filosófica, me gusta bastante.

En cambio la otra idea, la de la pérdida de la individualidad humana, la de la desaparición del yo, del individuo que soy yo, que en el fondo es lo que causa el miedo, el trastorno, el trauma de la muerte y que hunde sus raices profundas en el ser, que nos hace pensar o buscar o creer en la inmortalidad, aún le estoy dando vueltas, y lo dejo para el siguiente apunte.

Sungazing

Le debía a Carlos un comentario sobre el Sungazing, a raíz de la visita que hizo a Barcelona Hira Ratan Manek, y de la conferencia que dió en abril y de la que se hizeron eco algunos diarios entre ellos La Vanguardia en la sección de La Contra (última página).

Hay muchos enlaces que hablan del sungazing, en la wikipedia, hay un resumen de los pros y contras, así como muchas otras direcciones. Aquí he encontrado un resumen escrito; es una página de una sociedad teosófica que ya conoceís. En éste blog han colgado el video; hay más videos en otros enlaces, pero para el caso ya os podeís hacer una buena idea.

Como en otros temas que ya os he comentado, no hay que confundir el fondo con la forma. La forma o técnica en éste caso es mirar al Sol directamente en la salida y puesta, que si leeís bien lo que dice Hira, no tiene porque ser así, se puede usar un filtro, cosa que os recomiendo (por mi afición a la astronomía); y el otro tema es la substitución del alimento por la luz solar; esto científicamente es indemostrable, pero como ya sabeís y habeís comprobado, en los ayunos se puede soportar bien sin tomar alimento sólido muchos días, y si lo acompañamos de esos “baños” solares (con cuidado) mejor que mejor.

El fondo de la cuestión es lo más interesante. En una presentación que me pasó M.G.B. se explicaba muy bien (os la remitiré a los que la queraís). Se trata del contenido filosófico y místico-espiritual, que proviene de una tradición antigua que identifica el Sol con la Fuerza Cósmica o la Fuerza de la Divinidad; años atrás conocí alguna persona que tenía esa creencia, pero que no practicaba el sungazing porque no existía como tal. En alguno de los textos que os he comentado también se habla de unificarse con el Sol en sentido místico. Aquí mi respeto total y nada que decir; es más en occidente, en Grecia y en la Edad Media existía esta creencia, que perivivió en el esoterismo y en algunas sectas cristianas.

Representaciones sobre la Muerte (II)

Si hay algún pueblo o cultura donde las representaciones sobre la Muerte tengan su punto culminante, es sin duda en el Antiguo Egipto. Nos ha legado un gran bagaje cultural sobre la vida después de la muerte, desde El Libro de los Muertos hasta las técnicas de momificación, pasando por los monumentos funerarios. Creo que es significativo que ya tantos miles de años atrás, en el ser humano la cuestión de la muerte tuviera tanta trascendencia e implicación.

De la antiguedad también nos viene la idea de la metempsicosis, o transmigración o reencarnación. Aquí, como ya sabeís, partimos de la creencia en la supervivencia a la muerte de la conciencia individual, o alma o espíritu, con las diversas connotaciones que éstos conceptos tienen. Pero hoy en día, la filosofía de la mente cuestiona que el yo se pueda diferenciar del cerebro; es un tema interesante ya que entonces el concepto de individuo ¿está vinculado a un complejo bioquímico?, si es así, la pregunta que habría que hacernos es ¿qué sobrevive a la muerte?. ¿Nuestros recuerdos?, ¿qué recuerdos?, ¿los que hoy ya hemos olvidado?. ¿Los sentimientos?, ¿qué sentimientos?, ¿los de la infancia, los de la adolescencia, los de la vejez?. Creo que veís adonde quiero ir a parar.

La idea cristiana de la resurrección es todavía más complicada, ¿hablamos de un hecho físico?, ¿hablamos de un hecho real?, como me dijo un teólogo una vez, no todo lo real es físico, pero entonces la resurrección no sería como la imaginamos, y seria algo mas convergente hacia una transmigración.

Seguiré otro día, que el tema es complejo

Representaciones sobre la muerte (I)

Cuando llega la festividad del 1 de noviembre, la imagen típica de nuestros pueblos y ciudades es la de los cementerios a rebosar de gente en recuerdo de los familiares fallecidos. En nuestra tradición cristiana, al parecer el tema viene del siglo XIV cuando se oficializa esa conmemoración; pero que ya con anterioridad, se había iniciado por allá el año 990 en la abadía de Cluny. El tema de recordar a los muertos, sin embargo, acompaña al hombre desde sus orígenes.

El otro día visitamos el cementerio del Poble Nou en Barcelona, en una ruta nocturna muy bien ambientada con música, velas, y explicaciones históricas. Había un apartado específico a la foma que tienen en Méjico de commemorar los difuntos; y me gustó el enfoque alegre sobre la muerte que nos contó un mejicano, en contraste con el más serio y triste que tenemos aquí.

Pero hay un tema que os quiero contar, se trata de la historia del Santet del Poble Nou, llamado en vida Francesc Canals; historia de la que se han hecho eco algunos medios. Se trata de una singular veneración popular a una persona, de cuya historicidad se tienen dudas, al margen de la iglesia y de la religión oficial. Nos contaron que murió tratando de salvar a varias personas de un incendio; y desde que se le enterró, se han producido hechos milagrosos en su entorno. Si veís las fotos, su nicho está lleno de peticiones que realiza la gente; y a su alrededor, se han ido dejando los nichos vacíos, ya que de forma espontánea y anónima se fueron dejando objetos, tipo exvotos y similares, en agradecimiento de los favores que a través suyo se conceden. A través de una pequeña hendidura la gente deja sus peticiones en pedazos de papel que introduce dentro de la tumba; además según la creencia popular hay que hacer el recorrido en un sentido, para no darle nunca la espalda.

El Silencio

En un correo de M.G.B. leo una frase muy interesante,

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Está en el libro titulado, Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio, de Kent Nerburn.

En la sabiduría de todas las tradiciones hay mensajes parecidos. Dice, por ejemplo, T. Saraydarian, que hay que hacer 3 días de silencio al año. Ghandi lo hacia más a menudo, llevaba encima trocitos de papel para comunicarse con los demás; cuenta uno de su biografos que no se saltaba ese día de silencio ni por la reuniones con el último virrey de la India, quien como recuerdo personal guardaba aquellas anotaciones.

En los libros budistas también nos animan a observar el silencio o al menos a contener las palabras. Nuestra cultura occidental actual nos obliga a hablar en exceso; incluso en según que ambientes es obligatorio. Sin embargo en otras culturas, no es así (y en otras épocas en occidente); y ello no implica que no se esté dando mensajes, que no se esté hablando, con más conocimiento y sabiduría que con las palabras.

La idea que nos trasmiten es que la comunicación con otros seres humanos tiene más vías que las palabras. Y la comunicación con la Naturaleza es a través del silencio.

El silencio y la contemplación estan vinculados. Contemplar es observar, oir, entender y unirse de un modo profundo con los que nos rodean o con el objeto de contemplación. Para los místicos es una fuente de belleza y felicidad que trasladan a su vida cotidiana.

El silencio es una etapa de la interiorización. Como sabeís hay varios niveles de interiorización, cuanto más profundizamos en uno mismo, más preferimos el silencio. Y viceversa, el hallarnos en situaciones de silencio y quietud nos empuja a la interiorización y a la reflexión. ¿Por qué?. Nuestro cerebro es un estado de continua actividad: percepciones, emociones, imágenes, todo deja huella, y es continuo; los pensamientos, los recuerdos, las emociones, las ideas, las sugestiones, las palabras, etc. van y vienen sin cesar, la mente es así; tiene su causa en los millones de años de evolución que le llevó desarrollarse. En las tradiciones orientales se refieren a éste fenómeno como maya

Si la idea del triple cerebro es cierta, conseguir un estado de silencio, significaría acallar las funciones mas primitivas de la mente para dejar paso a las superiores. Pero sea cierta o no, cuando empieza a silenciarse, por efecto de un proceso de interiorización, meditación, relajación, yoga u otro, es cuando predomina el cerebro superior; y entonces la mente profunda, con las facultades más profundamente humanas, acude a primer plano. En esos momentos, en esos estados de plena conciencia, que algunos llaman de lucidez extraordinaria, la fuerza y dimensión del Silencio alcanza su plenitud.

Modelar la mente

Deje el tema de la acción que el pensamiento tiene sobre nuestra conducta, nuestro organismo y nuestro cerebro, un poco parado, y ahora lo quiero retomar. Me voy a centrar en uno de los mecanismos, o cómo lo veo y cómo creo que funciona

Se trata de la autosugestión; uno de los métodos más efectivos que tenemos para actuar en los aspectos mencionados. Admite diversos modos, y tiene un efecto importante en la autoestima.

Uno muy sencillo y conocido en occidente fue el método pionero del doctor Coue. La idea es repetirse : cada día que pasa y en todo momento me encuentro mejor y mejor. Efectivo.

En la wikipedia, habla de mantram; no creo que esa fuera la idea original, aunque se aproxime. Los mantram se usan de la misma forma, se repiten, se piensan, sirven para meditar; algunos tienen un origen y antigüedad considerables, y han sido usados bastante; el más conocido es el Om; la tradición habla en profundidad sobre su uso; otro conocido es Rama, la última palabra que pronunció Ghandi. Se ha advertido también sobre el mal uso o uso desmesudaro de un mantram, por ejemplo los Hare Khrisna que lo repetine incesantemente; al final que se consigue, quizás inducir un estado mental sugestionable o inconsciente, lo que no es aconsejable.

Las sugestiones, pueden ser consideradas mantrams, y al revés, los mantrams pueden ser vistos como autosugestiones; de hecho algunos psicológos occidentales lo dicen. Pienso que no es así (lo dejo para otro día).

El método Coue es así de simple. La frase a usar debe llevar un mensaje claro, coherente y breve.

Otra fórmula que suele funcionar es repetirse una sugestión mirandose al espejo; otra llevar una tarjeta plastificada con la frase que queremos aplicar (me encontré una que decía : no hemos llegado hasta aquí para rendirnos ahora) ; etc. hay muchos métodos y formas.

Para aplicarlo a la superación personal y seguir avanzando, no basta con repetirse las cosas (“dejaré de fumar”, “aprobaré el exámen”, etc), requiere ejercitar (1) la voluntad, (2) la confianza o autoestima (3) la reflexión, es decir una combinación espléndida.

Por cierto el libro original de Coue esta por ahí en inglés, pero también en castellano; si lo encontraís, decírmelo y pondré el enlace.