La aventura interior

La mayor parte de las personas que solemos meditar, nos hemos acercado a su práctica, tras seguir cursos de relajación, sugestión, técnicas mentales, yoga, etc. o a través de la lectura de libros especializados, revistas, de asistir a charlas, talleres, retiros, congresos, conferencias de temas alternativos. Enseguida se aprende que la meditación no es otra psicotécnica más como alguna de las indicadas, que buscan la mejora de la conducta cambiando los hábitos y los pensamientos; ni tampoco es una técnica o sistema de autoayuda, que aplica métodos psicologicos o ejercicios determinados para obtener beneficios en la personalidad y en las relaciones humanas; la meditación es algo más profundo, es una mirada interna, un camino de vida, una aventura interior.    

Podemos encontrar que presenta similitudes con ciertas formas de oración, pero se diferencia de ésta, en que la búsqueda es a través de nosotros mismos, mas que por la certeza de trascendernos; y aunque parezca contemplación pasiva o éxtasis, no es así, no buscamos la inactividad, sino reflexionar sobre una actitud activa y positiva frente a la vida y a los demás. Ni tampoco pretende manifestaciones psiquicas o parapsiquicas, magia, o visiones extraordinarias, sino todo lo contrario, acercarse a la realidad cotidiana, a la vida y a las personas como son.   

Para progresar es fundamental no detenerse y llevar un registro diario de nuestra experiencia, saber relajarse y buscar momentos en que el entorno esté tranquilo. Seguir una pauta, seguir un plan, descubrir nuestro proyecto, encontrar un pensamiento, una forma, un sentimiento, una virtud; con el tiempo hallaremos una idea personal, una frase, que haremos nuestra, y que ira conformando ese proyecto o plan de vida. Evitar sentarse a ver que sucede sin un propósito definido.   

Si al principio tenemos dificultades podemos seguir esta pauta, primera semana lectura y resumen; segunda semana, lectura, reflexión y resumen; tercera semana, lectura, reflexión, aplicación y resumen; en la cuarta, realizaremos una reflexión y resumen; en la quinta reflexión, aplicación y resumen; y en la sexta, meditación con registro.   

Los primeros meses podemos pasar el síndrome del caminante, que ve próxima la cima pero no llega, a veces la pierde de vista o se desorienta, y otras veces busca atajos o espejismos, para evitar largos y duros senderos. Pensemos que los progresos a nivel de consciencia son lentos; es como si se precisará de un tiempo de reposo para asimilar los cambios, un tiempo de asimilación. Es decir, nos llevará un tiempo. Si lo que deseamos es obtener beneficios inmediatos es preferible recurrir a la psicologia o a los libros de autoayuda, que los hay excelentes y muy buenos.    

Si seguimos avanzando de este modo o de modo parecido, en pocos meses conseguiremos la quietud y desapego corporal, hermoso descubrimiento; al que seguira la quietud y desapego mental, fuente de intensa alegría. No hace falta recurrir a la meditación para lograr ambas experiencias; con la relajación, la autosugestión o técnicas similares también se consigue, y quizás más rápido; pero a través del camino meditativo conseguimos sumar un propósito más profundo de conocimiento y realización personal, un objetivo mas allá de lo que es propio y básicamente físico, emocional y racional . 

 

El siguiente gran paso es el despertar de la intuición, es algo inefable; M. Ghandi le llamaba la ‘voz interior’.

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