No estás deprimido, estás distraído

En julio nos dejó Facundo Cabral, vale la pena recordar su hermoso mensaje:

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla.
Distraído de la vida que te rodea: Delfines, bosques, mares, montañas, ríos.
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.

Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco; algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba como nadie a Chopin a los 90. Sólo citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada.

Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: “Amarás al prójimo como a ti mismo”.

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho sino un deber porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un sólo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mando matar seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mäller, Mozart, Chopin, Beethoven, Caraballo, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas … y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida.

Pocas cosas tan bellas he recibido como estas palabras, que me parecen salidas no sólo de una alma buena, pero sobre todo muy humana. Ojalá y lo disfrutes tanto como yo y ojalá y todos los practiquemos. ¡A vivir se ha dicho! Y ¡Menos quejas! ¿No crees?.

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3 comentarios to “No estás deprimido, estás distraído”

  1. El vídeo es impactante, toca casi todos los aspectos de la vida. Facundo parece que tenía respuestas a las preguntas fundamentales. ´Supongo que llegó a vivir del modo que describe; me parece extremadamente difícil conseguirlo. La niña que hay en mí se pregunta: “¿Y cómo se hace eso?”. Yo no soy creyente, así que no dispongo de esa “herramienta de la imaginación” que ayuda a ver lo positivo en la pérdida y la muerte. (Tampoco tengo razones para tener un enfoque negativo).

    Resulta interesante la visión de la depresión, o más bien, de la ruputura con la depresión. Parece fácil, está al alcance de uno, sólo hay que prestar atención a lo bueno que nos ofrece la vida y a lo que nos impulsa a vivir -la ilusión, los proyectos, la belleza de la naturaleza, la curiosidad, el amor, la atención plena…-. Es verdad que hay tanto bueno, que no nos basta una vida. Esto lo ví muy claro una vez cuando viajé al Caribe: me encontré con gente pobre viviendo en cabañas, que poseían una fuerza y una alegría vital tremendas; cuando volví a España y observé en el metro las caras de las personas -incluida la mía propia-, tristes, enfadadas, soberbias…, pensé que éramos unos desagradecidos.

    Todos buscamos realizar tareas que nos gusten y estar con personas que nos satisfagan, pero ¿cómo se compagina esto con la vida real, inmersa en las prisas, el trabajo o lo material? ¿Cómo podemos amar todo lo que hacemos? Supongo que aceptando lo que no nos gusta, aceptando la vida y sus cambios, sin regodearnos en el dolor –sin entretenernos en ello-, y escurriéndonos por el caminito verde y florido que siempre hay en algún punto del cuadro que estamos pintando.

    Y cuando encontremos ese color llamativo que nos atraiga, esa luz que nos inspire, ese motivo central que nos llene de sentido y nos permita realizarnos al máximo, lancémonos a ello con pasión, y ¡cómo no! también con cabeza, que para algo la tenemos .

    La utopía que describe Facundo, la veo muy útil como referencia, algo hacia lo que debemos tender y que no hay que perder de vista. Hay que agradecer también a Elías esta manifestación tan espléndida con que nos obsequia. Últimamente da unos “topetazos” muy certeros –al menos desde mi punto de vista-. (Risas)

  2. Bonitas palabras, aunque a veces la depresión no se puede vencer solo con palabras

  3. Acabo de tener una chispa de iluminación y quiero comentarla. Estaba haciendo una tarea rutinaria, que normalmente y sin darme cuenta, suelo asociar a ideas negativas como: lo que hago no es importante, me duele algo, hace calor, el vecino no me habla, voy lenta, etc. En muchos momentos del día me pasa eso, nos pasa a todos, creo yo.

    Pero cerca de este instante, ahora mismo, mi mente se limpia de basura y percibo claramente la tarea en sí, percibo que toda tarea tiene su cometido y lo bonito que es llevarlo a cabo. Realmente estoy haciendo algo útil, esto me alegra. Sin estrés todo discurre como debe ser, como es. Si no puedo ir más deprisa, no puedo, es imposible que yo sea otra persona, o tenga otras cualidades y no tiene sentido machacarme por ello.

    JOSÉ: no te conozco ni sé lo que te pasa. La depresión, como otros problemas, se vencen con mucha ayuda de: personas queridas, profesionales y sobretodo, del esfuerzo de uno mismo. Cuando llegas al fondo y ves que o te mueres o vives, optas por vivir. ¿No compensa vivir de la manera mejor posible?. ¿Qué sentido tiene vivir en el fango?

    José, te propongo algo: piensa en una persona que lo esté pasando mal e intenta animarla. Pero no mientas, sé tu mismo, anímale y anímate tú, como si fueras tu propio amigo. Encuentra las palabras bonitas que tú mismo crees. Encuentra tu camino verde y florido y síguelo con tesón. Y olvídate un poco del fango.

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