Enseñanzas de la historia

Martin Luther King tiene un libro precioso, que ya sabeís que me encanta releer, titulado “La fuerza de Amar”. Se trata de una recopilación de algunos de sus mejores sermones, aunque no incluya el más famoso de todos, “Hoy tengo un sueño”. No sé si sabreís que en realidad esas palabras tan famosas y repetidas fueron fruto de la improvisación. Lo cuentan sus biógrafos. Fijaros que el discurso en el Capitolio tiene dos partes, una primera en tono conceptual y elaborado, y la final en un tono intuitivo y emotivo.

Pero bueno a lo que iba. En el capítulo titulado, “La muerte del mal a orillas del mar”, cuenta que el historiador Charles Beard, al ser preguntado cuales eran las enseñanzas que la historia le había aportado señaló:

“Primero, cuando los dioses quieren destruir a alguien antes lo enloquecen con el poder. Segundo, las ruedas de Dios, muelen poco a poco, pero lo reducen todo a polvo. Tercero, la abeja fertiliza la flor cuyo jugo succiona. Cuarto, cuando más negro está todo es cuando puedes ver las estrellas”.

Curiosas palabras de un historiador, ¿verdad?. Martin Luther King, añade, ” y todo mal al final, llega a su límite”.

Os dejo con éstas profundas reflexiones. Para que penseís un rato (si quereís).

Nota. La mayoría la habeís oído, pero si alguno no lo ha hecho, aquí teneís el enlace

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2 comentarios to “Enseñanzas de la historia”

  1. Recuerdo haberlo leído -no entero, pero sí a trozos- hace muchos, muchos años… Qué estupendo, qué lectura más intemporal.

  2. A propósito de las palabras de Beard…El malvado se autodestruye o lo consume la rueda del tiempo por aburrimiento, “siéntate y espera a ver pasar la cabeza de tu enemigo”. En las manos del amor, una acción provoca una reacción enriquecedora, o un error se convierte en un bien. En las de la mente inquisitiva, se transforma en sensibilidad y profundidad (para ver las lejanas estrellas).

    Todo mal tiene su límite y también todo bien. Cuando el yin crece, el yang decrece y viceversa. Cuando está todo negro, el punto blanco empieza a despuntar y si queremos, podemos intensificar su contemplación, pero no nos engañemos, lo negro está ahí; podemos pensar que existe para recordarnos lo bonito que es lo blanco (o viceversa, que no quiero ser racista, je, je). Y me río, porque quiero.
    Ah, y no veo nada malo en la simbiosis entre la abeja y la flor. Es un proceso natural.

    ¿Y qué hacer cuando llega una gran adversidad? A mí también me tocará algún día. Decidme por favor cómo os sentís, que no alcanzo a entenderos. Hablad de la oscuridad, si sois capaces. El mensaje de Janire Rivera, enferma hematológica, nos ha dado muchas claves para poder emprender acciones de ayuda. Los poemas y la música son bonitos, animadores pero también ambiguos; cada uno los interpreta a su modo. ¿No sería liberador expresar algo más concreto y personal?

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