El sendero (Mahatma Gandhi)

Conozco el sendero.
Es estrecho y oscuro.
Es como el filo de una espada.
Me regocijo de caminar por él.
Me lamento cuando erro su senda.
La palabra de Dios dice: “El que lucha nunca perece”.
Tengo fe ciega en esa promesa.
Por ello, aunque a
causa de mi debilidad he fallado cientos de veces,
no pierdo la fe.
(Mahatma Gandhi publicado en el diario Young India, 17-6-1926, y tomado del libro Mi Religión, página 215)

Versión original:

The Path

I know the path: it is strait and narrow.
It is like the edge of a sword.
I rejoice to walk on it.
I weep when I slip.
God’s word is:
“He who strives never perishes.”
I have implicit faith in that promise.
Though, therefore, from my weakness I fail a thousand times,
I shall not lose faith.

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2 comentarios to “El sendero (Mahatma Gandhi)”

  1. Un cuento de Jorge Bucay -ahora está completo-:

    “Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.
    Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

    Una de ellas dijo en voz alta:” No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”.

    Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

    La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo:
    “¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”.

    Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar,sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.

    Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla.

    Sorprendida, la rana dio un salto y patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente”

    Patalear puede ser hasta divertido…es como ir en bici, te encuentras experiencias y gentes interesantes por el camino. ¡Busca una ilusión cada día, que embellezca el sendero y aporte una meta fácil de conseguir! Te sentirás bien.

    Todo mi cariño para los luchadores incansables.

  2. Una poesia preciosa
    D.P.

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