Un ejercicio de meditación (II)

Si habeís practicado el último ejercicio que os propuse basado en la imaginación activa, el que hoy os explico también os gustará. Combina el mismo sistema junto a la Luna y el Agradecimiento que ya os comenté.

Empezamos con la relajación y la respiración, atención plena unos minutos. Pensar lo siguiente:

“Cuando inspiro, observo la respiración, cuando espiró me lleno de energía.”

Al cabo de unos minutos así, imaginar la Luna llena, primero como un punto pequeño, que va creciendo con cada respiración hasta llenar nuestra mente.

Cuando la veaís Plena, observad una fina lluvía de luz blanca que se deja caer sobre la cabeza.

“Cuando inspiro, observo la respiración, cuando espiró me lleno de Agradecimiento.”

Permaneced así unos minutos.

Acabad el ejercicio poniendo la mirada en el mundo, en los problemas que tiene, y bendecid a la humanidad.

Pensad en la sonrisa, como dice Matthieu Ricard.

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One Comment to “Un ejercicio de meditación (II)”

  1. Matthieu habla de Paul Eckman y los signos que permiten distinguir la sonrisa fingida de la verdadera: en la primera hay una pose de los labios que no va acompañada de movimientos de las cejas ni de los músculos orbiculares de los ojos, y los rasgos son asimétricos…,interesante. Esto lo manejan bien los actores, cuando tuercen la boca en una sonrisa que les afea -haciendo el papel de “malo”-. Por otra parte, es lógico pensar que cuando uno sonríe de verdad, lo hace con todo su ser, lo cual se traduce en múltiples cambios musculares, no sólo de los labios.

    La técnica del bel canto se basa en la sonrisa, abriendo la boca como bostezando y subiendo los pómulos para que el sonido llegue a las cavidades superiores de la cara y se amplifique. Algunos cantantes -tenores, sopranos, etc- dan la impresión de exhibir una sonrisa forzada por este motivo. Quizás deberían sonreír más desde dentro.

    También me ha gustado la reflexión del poeta tibetano Shabkar: “Quien posee compasión, es benevolente incluso cuando está enfadado; quien no la posee, es capaz de matar con la sonrisa en los labios”.

    Y asimismo: “El que sonríe disuelve las barreras con el otro, muestra su vulnerabilidad y esta se convierte en fuerza para ir los dos de la mano”

    Para acabar, unas risas…
    Elías, Elnath: “el que da topetazos” o de manera más simpática “topes”: ya veo que no pones barreras y te atreves a ponerte la luna por montera ¡Halaaaa! qué venga la luna a mi cabeza… ¡Como si nada! Yo sólo de pensarlo, me dan ganas de huir… ¿y si me salen cráteres y me vuelvo más lunática todavía?.
    Elías, a ver si cuando nos vemos la próxima vez, tienes una luminosa sonrisa de cráter a oreja. Jajajaaaa.

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