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julio 1, 2010

Thich Nhat Hanh (II)

En la entrada anterior os hablaba de Thich Nhat Hanh. En su libro Vivir el Budismo , habla de las cinco prácticas de la Atención Plena, o Mindfulness. Son los siguientes:

1. Reverencia por la vida
2. Generosidad
3. Responsabilidad sexual
4. Escucha profunda y palabra afectuosa
5. Dieta para una sociedad plenamente consciente

que como comenta son fruto de un intenso trabajo individual y colectivo.

Me parecen un acierto pleno para el mundo actual. Os invito a su reflexión y práctica.

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junio 12, 2010

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh es un monje vietnamita que está considerado como la principal figura busdista después del Dalai Lama. Trabajador incasable por la Paz, fue propuesto para el premio Nobel por M. Luther King. Reside en el sur de Francia en un lugar llamado Plum Village. Ha escrito muchos libros. Os puedo recomendar, Vivir el Budismo, La muerte es una ilusión o Hacia la paz interior. Cuando leí por vez primera un libro suyo, titulado, El milagro de vivir despierto, me llamó la atención su mensaje es claro, sencillo, profundo, con el que coincidía plenamente.

Tomo prestado las siguientes palabras, tras la muerte de su madre, del libro, La muerte es una ilusión:

“Abrí la puerta y salí al exterior. La ladera estaba bañada por la luz de la luna. La colina estaba cubierta de arbustos de té y mi cabaña se hallaba detrás del templo, en medio de la ladera. Mientras paseaba por las hileras de té iluminadas por la luz de la luna, descubrí que mi madre seguía estando conmigo. Era la luz de la luna que me acariciaba como ella solía hacerlo, con una gran ternura y dulzura… ¡qué maravilloso! Cada vez que mis pies tocaban la tierra, sabía que mi madre estaba allí conmigo. Tenía el convencimiento de que ese cuerpo no era sólo mío, sino una prolongación viva del cuerpo de mi madre, de mi padre, de mis abuelos y de mis tatarabuelos, de todos mis antepasados. Aquellos pies que veía como «mis» pies eran, en realidad, «nuestros» pies. Las huellas que yo iba dejando en el húmedo suelo eran las de mi madre y las mías.”

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